miércoles, 8 de octubre de 2008

Lejos de ti

Difíciles son las horas lejos de ti, difícil es que tu recuerdo se mueva tan rápido y tan lejos. Por detrás del vidrio de las botellas, amor, veo distorsionada la ciudad. Una brisa fuerte inunda mi pelo, y la fuerza del sol de primavera reanima mis invernadas Alegrías. Que fantástica visión amor, que contraste tan hermoso entre tu dulce cuerpo y mis viejos recuerdos. Redundan mis palabras cuando tengo que habar de ti corazón, por que nunca te ame tanto como hoy. Estoy solo ahora y me dejaste el recuerdo en la cama ¿recuerdas aun cuando mi mano agarraste? ¿Cuando las olas del miedo mojaron tus días? Recuerdo aun los paseos por la plaza, las noches porteñas y los viajes eternos de tu mano. Fui tuyo, todo tuyo, ahora el vertido de no verte me estremece. Tan tonto soy que olvide que vuelves, aunque te vuelvas a ir, hasta que mi corazón se rinda.
Que locas las vueltas de la vida, ayer vivíamos el medio de la traición y hoy nos pedimos disculpas por recordar. Una polaroid quedo en mi mente con una instantánea de lo que fuimos. No me culpes amor, si es muy celeste, o si las nubes no nos cubren. Pero dejare intacto el recuerdo de este sueño.
¿Cuantos días crees que faltan para que el mundo olvide nuestro amor y vivamos en otra vida, con otra gente nuestra pasión? ¿Acaso el clavo que dejaste en mi pared lo dejaste para volver, o es que piensas que en mi estupidez no me doy cuenta que tus besos duermen en otras almohadas?
No corazón, este viejo lobo zarpo y su barco siente tu ausencia, pero ya habrá piratas que le devuelven las ganas de luchar.
Volviendo a la visión de esta buenos aires, transcurre dentro de mí un cambio extraño. Al mirar el sol veo en mí una quimera transformada. ¿Quién soy? Este sol actual cual espejo reflejando mi ser, actúa devolviendo la visión de alguien que no conozco, que niego en aceptar. Solo se que cuando compartía la felicidad contigo, todo fue dejando una estela de mi ser, una estela de lo mas profundo de mi vida.
Maravilloso el aire que me rodea y me nutre de energía. Es maravillosa la visión de esta ciudad que me ve olvidar.
Detrás de mi cuerpo. El deseo me llama para seguir lo que deje en mi cama. Por que al fin yo tampoco deje mis besos al olvido.
Al compás de una guitarra tome el cuerpo de su remplazo y uní mis labios en su cuerpo. Beso a beso recorrí su piel venenosa, bajando, subiendo y terminando en sus ojos. Estos ojos blancos sin color y sin amor carecían para mí de emoción. Eran casi tan negros como tu adiós. Fueron días y noches así las que me enseñaron el precio de amar y la alegría de vivir y no sobrevivir. Es que la modestia de las palabras reside en el adiós de un momento.
¿Acaso alguna vez no sentiste el viento entre las blancas telas del descanso? Pero ¿Qué es sin ti todo esto amor? Nada, solo me mantienen vivos los amigos que mi vida junto y gracias a estos aprendí la importancia de la soledad y el silencio. Si uno detuviese su vida un momento en su mente, ¿no somos nosotros nuestros propios motores? ¿Acaso que tan hermoso es rendirse si al descansar soñamos en seguir?
El sonido de las campanas titilantes dan las seis y la vida en la ciudad empieza a escasear.
En realidad las ciudades por las noches metamorfosean y se convierten en hostiles caprichos del azar y el subconsciente. Como si los héroes y los magos no pudiesen vivir al sol. La ciudad cambia, el color naranja de las lámparas en las calles la obligan a ser eternas vivientes. No descansaban, no mueren, ni renacen.
Mis pasos marcan la distancia y mi figura da cuenta del final. Camino hacia arriba a un nuevo destino, camino a ser feliz.
Feliz de ser quien soy. No mentiré. Amare. Cuan fácil es mentir para no amar con el corazón. Alguna vez, amor, te preguntaste ¿Quién soy?

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